LOCURAS
«El mundo está loco» ¡SI! En definitiva el mundo está completamente loco. Va camino a alguna parte y no sabe lo que quiere ni lo que espera recibir. Tambalea, da pasos para allá, pasos para acá, se acuesta se levanta, camina un poco y regresa al lugar de su partida y se acomoda en el sillón de la desesperanza, mientras su cuerpo se prepara para ir envejeciendo.
En su afán vertiginoso de deterioro busca detenerse; analiza lo que está haciendo, cabecea y sus giros lo deprimen, no sabe que hacer. Se anima; pero va y viene sin querer entender lo que le conviene.
Lo engañan más no se entera, lo maltratan más no siente. Espera llegar muy alto pero se desgrana fácilmente. Aunque ve quien le apretuja, se resiste; más reniega dentro de si mismo sin levantar la voz. Es como un ser de otro mundo… ¡Si es que existen otros mundos!
Con el paso del tiempo se declara insatisfecho, vacío por lo que ve y por lo que otros hacen, más su parsimonia lo deja inconsciente: no levanta la voz, no reclama sus derechos y se deja sobrecargar, y aunque siente el dolor y la tristeza por el peso que lleva encima; es un aguantador.
Pasa de todos, de ellos, de los altos, de los chicos, de los suyos, de los otros, y en silencio sigue su caminar por la vida.
¡Qué tristeza!… así es el hombre que camina por las sendas del mundo de hoy. Mundo en el que vivimos y soportamos sin mostrar ninguna fuerza; solo debilidad. ¡Pues para qué! ¡¡Si al fin y al cabo a nadie le importa!!
Parece ser que fuimos creados para soportar los pesos y las penurias que otros imponen sobre nuestros «fuertes» pero demacrados hombros.
¡Al perder la fuerza llega el desaliento y lo aceptamos como parte de nuestra anatomía!.
En todo y por todo hace esfuerzos para no quejarse, mientras otorga con su silencio que se le imponga más peso sobre sus flácidos lomos.
Interiormente trata de observar otra realidad; pero la desecha mientras se rinde ante el bárbaro que ha nacido para vivir la vida a expensas de él y de los demás.
¡Mientras, pasa de todo y de todos! Otros se ríen de él, se su pasividad permisiva para aceptar las cosas que le quieren imponer.
Lucha por lo que quiere, y determina con su actitud díscola hacer un esfuerzo más; pero en contra de si mismo. Es como el mulo, come y duerme mientras su amo no lo utiliza. Luego, está dispuesto a dar pasos cansados sin «rechistar» por su nueva carga.
Así se podría definir al ser humano por su conducta pasivo-permisiva que goza en sus adentros y florece por fuera, más obligado por los esquema que utilizan los más fuertes corruptores y sembradores de filosofías huecas y destructoras.
Tropezamos con dirigentes cuyos desempeños o gobiernos dicen ser «PLURALISTAS» o, a favor de todos… ¡pero los suyos! los de su entorno. los demás no cuentan; el pueblo es de otros, los que no entran en sus ambiciones.
¡Ese es el vivir del hombre fiero, aquel que naturaleza tiene el don de mandar, pero los otros, por desidia, su derecho se convierte en aguantar bajo el silencio de la sin razón. La «cháchara» contagia a quienes se dejan engolosinar».
¡Estamos «ENJAULADOS» entre la discordia y el tener que sujetarnos a ella! entre la intolerancia y el deseo de aplicarla a los demás. lo que nos hace daño y deteriora nuestra objetividad como personas. Debemos despertar dicen los más desfavorecidos, clarificar con agua y jabón nuestra conciencia, y colocar en la mesa del valor nuestros derechos.
El cóndor, dicen quienes le han estudiado, cuando se hace viejo y pierde su fuerza, remonta a las alturas, rejuvenece, toma nuevas fuerzas y regresa batiendo sus alas con destreza.
¡Si no despertamos de esta realidad que nos condena a la marginación, hacía una que nos haga libres de ese lastre de la pesadilla del conformismo, seguiremos atrapados en la «Jaula del silencio y la tortura».
La jaula hace morir la esperanza; salir de ella es valorar lo que hacemos y lo que nos hacen, para colocarnos en la brecha de lo que a todos nos pertenece: ¡Nuestros derechos ciudadanos!

A pesar de los miles de años transcurridos, la humanidad no ha despertado consciencia, siendo está la razón de los problemas y conflictos que a diario se desatan. Un abrazo mi hermano.
Ni despertará a tiempo como para darse cuenta de su estado antagónico en el que se mueve. Gracias Hermano por leerme.
Es verdad hermano, el mundo sigue perdido en su horizonte nublado, hay que abrir bien los ojos para darnos cuenta de lo que vemos y percibimos.