-EL CARRIL DE NUESTRO DESTINO-

Cierta mañana conducía mi coche hacía mi trabajo por la M-40, una de las grandes autopistas de circunvalación de la ciudad de Madrid – España-  Cuando observo a mi paso qué el carril de mi izquierda, una minoría de conductores de los tantos que circulan a esas horas punta de la mañana, se convierten en fastidiosos e indolentes en su manera de hacer los cambios de carril. Cambios inadecuados y peligrosos qué sin importar el daño que pudiesen causar se atraviesan sin medir consecuencias, sin coherencia ni sentido común alguno, solo; por no estar preparado a tiempo para tomar su carril de salida más próxima. ¡En accidentes por esa causa son afectados los unos cómo los otros!.

Tanto esto, como otras «peripecias» vemos a diario en nuestras carreteras, siendo el común denominador de una ciudad que camina con apuros y afanes como  su principal defecto.

Aquella mañana hice algo indebido.  Cómo siguiendo el modelo que he estado observando y qué a modo de crítica constructiva pongo en claridad, ya qué valoro de esa manera y que bien podemos mejorar nuestro andar por las carreteras, si queremos evitarnos consecuencias que nos lleve a arrepentimientos por nuestros errores.

Un quite peligroso obligado por otro coche que venía delante de mi por el carril de salida, hiso qué de manera imprudente perdiera mi salida.  Al evitar colisionar con aquel,  me vi obligado a hacer un cambio de carril intempestivo, mientras que un tercero en su intento por adelantarme, a frenado  bruscamente,  por poco colisiona conmigo, y naturalmente qué él también  pudiese haber salido «lacrado,»  perdiendo a su vez la salida tanto cómo  yo.

Llegue tarde al «curro»  y con el corazón en la mano; todo, por el descuido de uno y la imprudencia de otro. Afortunadamente nada paso, más que frases de escándalo que lapidaban la conciencia.

Pude intuir detenidamente el porqué el mundo marcha desesperado y de cualquier manera, sin tomar conciencia  de que estamos en medio de más personas que como tú y yo,  qué valoramos la vida y procuramos el bienestar social;  Pero qué recorremos los caminos de la gran ciudad con afanes que solo traen peligros  y por ende graves consecuencias.

Si fuéremos conscientes del cuidado que debemos tener cuando conducimos, también deberíamos estar con «ojo alerta» para tomar el camino correcto y a tiempo, por el cual  debemos salir y llegar  a nuestro destino; sin contratiempos, ni fallos que nos hagan sentir culpables de los fracasos.

Visto lo visto y lo que me ha pasado, intento ser más consciente sobre lo que tengo que hacer cuando salgo a las calles.  Días después y en la soledad de mi entorno, ha venido a mi mente un pasaje bíblico que me habla de ser prudente, y añado, y entendidos  -«Estar al loro»- como la perspectiva que nos lleva a caminar sin perdida de tiempo y dinero.

No se porqué este pequeño incidente me hiso pensar en una frase ya oxidada  que el mundo pregona de manera sutil,  lo que me ha hecho retomar aquel dicho qué dice: «Todos los caminos conducen a Roma»  En la realidad no veo el  sentido sobre lo que intenta demostrar, pues ni siquiera nos ubica en una posición de certeza .  ?Porqué?     

R/ Porqué no todos los caminos nos conducen al lugar que pretendemos llegar. Dicho de manera divertida quizás sea una  insinuación para hacernos analizar algo especial; pero si determino llegar a tiempo a cierto lugar, la mejor manera de hacerlo es tomando el camino más corto, en el supuesto que quiera llegar presto; ¡Nadie quiere perder el tiempo!  Lo sucedido aquella mañana me llevó hacer un tremendo «recorrido» porqué no encontraba otro camino presto para llegar a mi trabajo, y estuve a punto de perder el empleo.  Entonces el dicho se convierte en una falsedad. «No todo camino nos lleva al lugar pretendido» y en caso que nos llevara, nos conduciría por caminos distantes, haciéndonos perder o,   llegar con tardanza.  ¡Si es que lo alcanzamos en el tiempo!

El libro de Proverbios 14:12 dice: «!Hay camino que al hombre parece derecho; pero su fin es camino de muerte!»  

Si razonamos sobre el hecho sucedido, debemos buscar en lo posible no perder el tiempo por otros senderos, cuando tenemos el más cercano a nuestro  destino. ¡Solo nos falta es; estar atentos a escoger el camino a tiempo!

Cuando hablamos del camino a la salvación eterna, tenemos un camino efectivo y rápido que nos conduce con seguridad y lealtad y se llama Jesucristo, quien nos dice: ¡El único camino hacía Dios es Él!  Si buscamos a Cristo por  caminos diferentes como  son las religiones y dogmas de hombres; estamos perdiendo el tiempo y la Salvación se perderá, puesto que  hay un límite de tiempo para encontrarlo, y ese tiempo es ahora, y a través de Él.  Así reza el evangelio de San Juan  cap. 14: versículo. 6.  cuando dice: ¡¡¡Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí!!!    ¡No es por Pedro, ni Roque, ni José, ni María!  

Hay muchas maneras de caminar por las sendas que nos parece bien;  pero todas las que «NO» se sujetan a la verdad del hijo de DIOS, nunca podremos llegar por ellas; Solo CRISTO puede dar la salvación eterna. Entonces vemos definitivamente que el decir del hombre sobre el dicho anterior, es puramente falsedad.   

Debemos  prestar a tención al verdadero camino: ¡¡¡Si Jesucristo es el único camino para llegar al cielo!!! ¿entonces porque me ubico en el lugar incorrecto?… ¿Porqué lucho por estar dentro de una religión, cuyas acciones «paganas» están fuera de la voluntad de Dios?  ¡¡¡CRISTO NO ES RELIGIÓN, CRISTO ES UNA FE QUÉ LLEVA A  LA VIDA  ETERNA!!!

¡Querido amigo y amiga; Si pretendemos llegar al cielo un día, escojamos el camino que conduce al cielo, y luego vallamos con cuidado por el camino para que nadie nos saque del carril, porque después, puede ser difícil retornar al camino verdadero o, se acaba el tiempo de la promesa.

                                                                                                                                                       jairo-marquez-n.es

 

 

 

 

 

 

 

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