Cuenta la historia, que un día se apareció un ángel a una joven y humilde mujer llamada María, quien se había desposado con un carpintero a quien llamaban José. Un ángel, fue enviado de parte del Dios de los cielos con el compromiso de anunciar a la joven agraciada lo que iba a suceder en su vientre.
Joven, limpia y pura de pensamientos, recibiría el regalo más glorioso que jamás mujer alguna halla disfrutado en la tierra; solo ella, se convertiría en la única agraciada y feliz madre del redentor del mundo. Su embarazo, quien sin ser tocada por varón alguno, de su vientre nacería quien trajera la salvación eterna para todos los hombres de este pecaminoso y corrompido mundo; si es que le aceptan como el Señor y salvador de sus vidas, conforme está escrito en los santos evangelios y, dispuestos en obediencia, a seguir sus pasos hasta el tiempo de su regreso. ¡Porque él, volverá otra vez y por segunda vez. ¡No hay duda sobre su próxima venida! carta a los Tesalonicenses 4 versículo 16. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
José, su desposado marido, un humilde carpintero que, lejos de esperar tan elocuente mensaje, sin ofender ni alterar el orden de las cosas aceptó sin chistar palabra alguna lo que le señalaba el ángel del Dios del Universo, quien le comunicaba diciendo: «José, hijo de David, no temas en recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado del Espíritu Santo es. Obedeció pues a la voz del que todo lo puede».
Aquel sencillo y valiente varón, la tomó de la mano y la llevó consigo hacía donde tenían que empadronarse, sin miedos ni temores; como suele suceder hoy en día en nuestro medio lleno de críticas, decires y pensamientos incoherentes, que aparecen sin justificación alguna y con un sentido destructivo.
El Santo hijo de Dios, nacía en la pobreza, aún cuando era rico en gran manera, más sin embargo y para dejarnos lecciones que deberían ponerse en practica a partir del mismo momento en el que Jesús fuera anunciado; mientras el hombre mismo al paso del tiempo, se dio a la tarea de hacer todo lo contrario al proyecto divino: fiestas paganas, orgías de pensamientos inverosímiles y degustación de todo cuanto viene a la memoria pecaminosa del ser humano, tal vez sin estar convencido por su propio raciocinio que lo lleva de narices a la tumba fría de su propia ignorancia y después, a la muerte eterna. «OJO» !pero hoy tiene la oportunidad de resarcirse para con él!
La mentalidad humana tiende a tergiversar todo lo concerniente al propósito divino, donde Dios se ha manifestado en carne para alcanzar a los pecadores y habitantes de este mundo; quien con su eterno y gran amor vivió y murió para darnos vida y vida en abundancia; mientras que en nuestra fría manera de mirar el propósito divino, buscamos solo satisfacer el deleite carnal y pecaminoso que mana del corazón no arrepentido. ¡¡¡Cuando debiéramos ser agradecidos con él, por su noble justa acción y enseñanza para ganar la vida eterna!!!
Jesús vino a nacer en pobreza, para que con su muerte, nos llenásemos de su riqueza; pero no de aquella que se malgasta por la vida; sino de la que fluye de su eterno y gran amor por la humanidad. ¡¡¡Y… allí está, esperando a que tomemos conciencia sobre lo que tenemos y debemos hacer por el bien de nuestra vida. Buscarle y adorarle en un pesebre, es una mentira, un engaño que solo sacia el egoísmo humano, y cuyas practicas han traído confusión y por ende engaño a muchos que ignoran una tangible realidad.
Él, ya se hiso hombre y está a la diestra del Padre, y se revela a nosotros de muchas maneras, solo que nos hacemos los sordos y los que no vemos, para ignorarlo tal y como en este día, cuando pasan los años y nos hacemos mayores, si seguimos con el mismo flagelo que nos ha llevado por los siglos atados a nuestras malas y deplorables costumbres. ¡¡¡Hay que despertar a la verdad o, pereceremos en el error!!!
Es hora de despertar del sueño inventado por el mismo ser humano, aquel que nos ha llevado al error religioso y de engaño, el que nos ha traído la religión pagana, perdiendo el derecho a la más grande acción consumada por aquel que nació y se hiso hombre, para luego morir en una cruz; el único medio por el cual podemos resarcir nuestras vidas para con ÉL. ¡O sea, ser salvos por su gracia!
Hay que despertar a la realidad del Santo Evangelio y ceñirnos a sus verdaderas enseñanzas. !!!Lo contrario, es caminar hacía una muerte eterna y segura!!!
LA BIBLIA
