LA VIRTUD DEL ZÁNGANO

          Sucedió una mañana de frío invierno, mientras el sol cercenaba el espacio con sus rayos solares y abrigaba tenuemente  el ambiente exterior por el cual mis pies transitaban. Una densa brisa recorría con leve pausa los aires de mi estancia; todo, como una lucha por controlar el alba.

Al detenerme y observar el camino por el cual mis pies merodeaban, escuché una voz en lo más recóndito de mi alma, que  con aliento tóxico  susurraba frases que a mi entender señalaban: El zángano, animal diminuto y «vago por excelencia» ha sido considerado como ejemplo de pobreza y falto de espíritu, pues no hace más que inocular su semen a la reina y luego concluir su vida en muerte, sin más convicción que  la que llevó su pobre existencia, en su paso por este mundo. ¡Muchos de ellos yacían secos en el camino en aquel momento!

Me quedé observando el círculo donde yacían por los alrededores en espera quizás de cumplir con su único propósito mientras vivían,  me acerque un poco más para observar con mayor atención, mientras intuía medido por su accionar haber visto en el camino otras especies  sobre la faz de la tierra, los cuales imaginé idénticos en su formación genética, y pensé en su  actitud mañosa con que merodean por la vida, sin más interés que el que llevan en su accionar como única tarea.

Mi mente «acelerada», al ver los cuerpos secos, me hizo entender una verdad que a sol de hoy permanece oculta a los ojos de millones de caminantes, quienes van por la vida sin entender el por qué y el para qué subsistimos, qué es lo que hacemos o qué dejamos de hacer como personas vivientes, más aun, encerrados en un círculo  que nos mantiene alejados del verdadero sentir como persona.  Fue entonces cuando intuí que aquellos diminutos seres vivientes -el macho- en el gran momento de su vida se encontraba «inactivo para trabajar en el bien común de su hábitat» -Si se les puede considerar de alguna manera así- estos no difieren en nada con relación a la vida de muchos seres humanos, cuyos actos y comportamientos se igualan sin más precedente en la historia, y en la que solo la diferencia está en El «AJUAR» que ambos llevamos cubriendo nuestros cuerpos. 

Cuando lo intuí de esa manera mi capacidad de entendimiento comenzó a despellejar el porqué de ésta similitud tan aparente entre los unos y los otros: «Animales y seres humanos». Fue entonces cuando recordé y comprendí aquella cita bíblica del Génesis que dice: «El creador formó al hombre del polvo de la tierra»  Al decir hombre, también inmiscuye a los animales, plantas y todo lo que existe dentro del proceso de la creación divina.  Analizando de esta manera comencé a sopesar el hecho de que no fuimos creados como ángeles  -¡Como alguien intentará compararnos! –  pues ya Él creador tenía suficientes criaturas angelicales a su alrededor.  Esto por una parte, y por otra el omnipotente nos dio la oportunidad al ser humano de desarrollarnos de manera distinta a ellos, con los componentes adecuados  que llevamos tanto ellos como nosotros.  Lo que entiendo el propósito sobre el ser humano es que éste disfrutaría de un conocimiento superior al de las otras creaciones, donde cada uno actuaría bajo su propio y libre «Albedrío» tal y como lo hemos hecho y ha venido evolucionando desde nuestra procedencia.                                                                                         Gozar de una inteligencia superior sobre el resto de la creación nos eleva  a un nivel alto y preponderante a la vez como personas, mientras que a aquellos, los niveló con menos reserva de conocimiento.

¡¡¡Naturalmente que ésta vivencia estaría supervisada por la misma Sabiduría del creador!!!  ¡¡He aquí el meollo del asunto!!  Nuestro instinto pecaminoso nos ha llevado por caminos que podríamos barajar como el de los animales.  Hemos evolucionado por fuera de nuestro propio entendimiento humano, siguiendo la cuerda de ellos, por negligencia propia, para caer en «condenados»,  ya que no hacemos la voluntad de su inteligencia divina, sino que procuramos hacer la nuestra, la que nos induce al error.    De ahí se desprende  la «ideología humana»,   la que usamos desordenadamente para caer en errores día tras día.  Aparte de hacernos dueños del entendimiento humano también lo programamos a como nos dicte el «EGO»  de nuestro antojo, sin importarnos los demás que visten con nuestro mismo atuendo.

Por eso el mundo está lleno de problemas sin solucionar, barreras que estorban nuestro paso adelante, sin dejar tan siquiera el desparpajo de obviar la  conciencia, medida por los odios y engaños que nos ha llevado a parecernos indistintamente a ese  crucial y negativo «Zángano»  de la historia, que aparte de no procurar nada para el vecino le quitamos lo que a él le corresponde, quedando así el circulo de los poderosos en palabras y obras que nos han llevado al fracaso moral y espiritual en nuestros días, antes que seguir la ruta formulada por el hacedor.                               

Destrozamos por puro capricho las leyes morales que habilitó para nuestro beneficio y nos separamos del propósito que él ha tenido desde la antigüedad para con nosotros, más sin darnos cuenta tan siquiera que ese, nuestro accionar negativo para el ser humano, nos lleva derecho al fracaso y a la muerte.

El egoísmo y la falta de cordura, la avaricia y la poca lealtad hacía nuestros  semejantes, el robo, el chantaje y la mesura ha invalidado nuestra meta señalada desde el principio de la creación. Hemos sobrepasado el límite establecido por la ignorancia y falta  de preocupación por una convivencia de Paz y armonía entre los pueblos. Hay quienes usan un señuelo para hacerse poderoso y humillar al más débil y menesteroso de los que poblamos la tierra.

De ahí la comparación, cuando vemos el trabajo del zángano; no usar herramientas que edifiquen a los  suyos, y con pretensiones de ser los únicos que pueden trasmitir vida a un mundo que día a día se deteriora y va camino al destierro y a la muerte. ¡Como se ha dicho!  Mientras unos se toman el bastón de mando para dirigir y dar ordenanzas otros cruzan los brazos para mirar con desdén a quienes no pueden ascender como personas.

El ser humano fue dotado de una capacidad sin igual ¡Única en su género entre toda la creación! Mientras que en la forma como ha caminado el mundo hasta hoy está demostrando todo lo contrario, y mientras aquellos diminutos y poco sabios animales se mecen en la barca, se les cataloga algunas veces hasta más inteligentes que el mismo ser humano.   ¡¡¡Somos responsables de mantener la creación en su punto más alto en relación a la unidad, al amor y al bienestar de todos y cada uno de los habitantes de este mundo. 

Aceptarlo puede ser difícil e inaceptable, según nuestro grandioso pero dañino «EGO» lo dictamine; pero analizarlo con conciencia, con sentido cuerdo y ojos para todos, tendremos que declarar que somos todos culpables de éste efecto nocivo que hemos creado negativamente.                                                      ¡Sería inverosímil!  pero es una realidad que aunque nos duela mucho deberíamos comprender y aceptar, basados en el entendimiento de que el producto de nuestros errores puede ser corregido, cambiado y puesto en «PRACTICA» lo aprendido!… Con ello crearíamos provisión para nuestro beneficio y el de nuestros hijos, quienes seguirán el conducto que aportemos, siendo también  una ayuda moral y psicológica que nos revalorizará y nos haría nuevos y mejores seres humanos.                  Estamos a tiempo de resarcirnos para con nuestro creador, reconociendo los errores y dando oportunidad a su gracia y misericordia para que fluya en nosotros como aquello que dijera el Señor Jesús: El que cree en mi como dice la escritura, de su interior correrán ríos de aguas vivas.  -Juan 7: 37-39  Reina-Valera 1960-

Recuerda amigo-amiga: estamos de paso por esta vida y nada de lo que hagamos  contrario a la verdad y voluntad de Dios nos podrá servir para nada. El Zángano y su única virtud  -Si es que se le puede llamar «virtud»-  es la de no hacer nada en provecho de los demás, solo llevar el semen que apareará a la reina, para luego morir sin esperanza de nada más. Si te involucras en uno u otro sentido recuerda que el camino que escogieres bien te llevará a la luz que brilla y produce ganancia o te llevará, después de esta vida, a la luz que brilla con falsa esperanza y va a la muerte eterna.   ¡¡¡Lucha por tu futuro porvenir y el de tus hijos!!   Apártate de este virus mortal que es la ignorancia y acógete a las virtudes  de un Dios grande , poderoso y fuerte en Santidad. Lee en la biblia lo que te dice: Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.   -Juan 3: 16 Reina-Valera 1960-

                                                                                                                                       Con mucho AMOR.

 

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