LOCURAS DE UN ESCRITOR

El pensamiento, el corazón y la sinrazón del ser humano no son compatibles entre si, ni se ajustan a la realidad que enternece y da vida al corazón; pero si, a cambio aviva la llama del escritor por sus letras, cuando éstas comienzan a desarrollarse en su pensamiento. Solo una diatriba del mismo objetivo activo hace que las palabras surjan lúcidas y candentes, mientras se van asentando sobre el folio incondicional color blanco y a la par de  aquel elemento de papel sentir el suave rose de la delicada pluma sobre sus lomos. 

No es lo mismo «hacer» que «querer hacer». Existe un interés dentro del ser humano que cuando interactúa  con su mente y pensamientos, este se deja llevar por su raciocinio y la pluma cae al instante sobre el elemento blanco que espera ser plasmado inminentemente; lo que sería después, algo así como un ventarrón de letras acomodadas y en trozos desiguales, figurando una buena o mala historia.

Hay quienes han tenido a través de mucho estudio, mientras otros solo han usado la inspiración repentina y normal de su propio pensamiento. ¡Hay quien hace versos con clase, y hay quienes se inspiran tras la historia escuchada; lo que indica, que se desarrolla tema para todo y todos; y eso, se debe a una muy explícita razón; que hay de todo todo en la viña del SEÑOR.

De allí parte la posibilidad de que dicho elemento lleve la acción que esperan los lectores; quienes serán los que avalaran a la luz de la comprensión, como aptas su lecturas y su desarrollo. O tal vez y en otro de los casos, podría ser un incipiente negativo para quienes gustan formar el ovillo del hilo con su propia lógica y apreciación, los que se convertirían luego en «depredadores» del pensamiento ajeno.

Pero que en nada afecte a los ojos de aquellos posibles juzgadores del pensamiento ajeno, por quienes espero no ser reconocido como tal, pues la idea de escribir, es causar momentos de placidez y encanto emocional entre pensamientos, por quienes buscan  bienestar visual en sus momentos de descanso psíquico mental y corporal.

Por ello,  y con mis respetos: buena armonía y especial aliento tanto a escritores como a lectores, a quienes auguro un año 2025 lleno de placer y deseos de usar la lectura como su más preciado alimento.

                                                                                                                                Jairo J, Márquez Navarro

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