TOMEMOS UN MOMENTO DE REFLEXIÓN

Alucinamos los mortales con la “INTELIGENCIA” que gozamos, cuya capacidad nos ha llevado a descubrimientos altruistas, elevándonos a un nivel preponderante en la vida.
Hemos llegado tan alto que asustamos hasta la misma muerte; cómo especialistas en fabricar armas de destrucción masiva, cuyos niveles de orgullo y vanidad descansan en alguna parte, donde están listas para ejercer dominio sobre nuestra propia humanidad y en el momento en que lo disponga la “mente humana”… “Destrucción y terror” ¡LO QUE YA VEMOS POR DOQUIER!
Somos capaces de consumir nuestra vida buscando fortalecer el imperio que hemos construido a base de luchas y sacrificios según dicen algunos; Y qué en estos momentos difíciles para nuestra propia humanidad, somos capaces también de consumirla en busca de un medicamento que alivie a un mundo que se debate entre la misma vida y la que “creemos dominar, la muerte”.
Una epidemia que al sol de hoy lleva miles y miles de muertes pero que aun así, somos incapaces de reconocer de quien es la culpa y la causa de estos problemas de muerte, AÚN, cuando estos han dado la vuelta al mundo exhibiendo la decadente frustración del ser humano para resolverlos.
La risa, la burla y el escarnio se han hecho patente en nuestro presuroso afán de creernos dueños del mundo, y hemos actuado con desfachatez y con la peor de las desidias, “Creernos tan eficientes”. Mientras ese mismo ser inteligente que decimos ser; ha ignorado los Sagrados Escritos que promulgan reprensión y castigo, a una humanidad envuelta en su valentía pecaminosa, la cual converge más con su incapacidad de ser quien debiera ser.
Los libros proféticos señalan este tiempo como el comienzo del peor de todos, donde el concepto Dios ha desaparecido de los lugares donde debiera estar como eslabón seguro de vida plena para el ser humano. ¡Quien quiera que haya deshojado de su entorno el concepto principal de su vida, -Dios es centro de todo- acarreará muerte destrucción y lamento!
Es tiempo y hora en la que debemos reconocer nuestros errores y dejar nuestros conceptos erróneos “perspicacias del enemigo” la que nos llevarán a sufrir esa panacea de reprensiones y medidas por causa de nuestras negligentes comprensiones. Este virus pasara; pero vendrán más reprensiones sobre la humanidad, y no descansaran hasta que toda rodilla se doble delante del Dios del universo. –Ley Divina-
Es hora de mirar al cielo y buscar de aquel que murió en la cruz, el mejor ungüento para nuestras demacradas vidas; y dejar actuar su amor, poder y gracia sobre nosotros los míseros mortales que hemos sido por la decadente conducta que hemos llevado y utilizado hasta el día de hoy.
¡Y SI AUN CON ESTAS COSAS NO ME OYEREIS, YO VOLVERÉ A CASTIGAROS SIETE VECES MÁS POR VUESTROS PECADOS. Levítico 26:28. ¡EL JUICIO VIENE DE DIOS, PERO LA ESPERANZA LA TOMAREMOS DE ÉL, SI EN VERDAD LE OBEDECEMOS!
¡VENID A MI TODOS LOS QUE ESTÉIS CARGADOS Y TRABAJADOS QUE YO OS HARE DESCANSAR! Mateo 11:28. Es la más grande esperanza en que los seres humanos podemos disfrutar mientras estamos con pies en tierra. ¡No la desaprovechemos!
                                     

                                                                                                                                                                       https:// jairo- marquez-n.es

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