Si alguien se considera no pecador, esta infringiendo la ley divina; pues todos sin excepción alguna, hemos participado en algo que transfiere la ley de Dios. Las leyes se dictaron para cumplirlas y quien no lo haga, será hallado culpable de insubordinación. Por lo tanto, llámese pecador todo aquel que ignora los mandamientos del Creador, al igual al desobedece; que aún sabiendo que existen leyes morales y espirituales, no se preocupa en establecer un contacto con quien indica las reglas a seguir, por lo tanto, está bloqueando su propio y mayor entendimiento. «Ojo» con la conclusión de no reconocer dichos mandamientos; diseñados para control y ejercicio del alma humana.
Dios, en su infinita misericordia ha establecido al hombre con un propósito definido y agradable a su grandeza y poder sobre la tierra, así como de satisfacción para el mismo ser humano, quien conlleva a poner en practica y bajo conocimiento divino, verdades que el hombre mismo no hubiera alcanzado por su propia manera y antojo, lo que ha sido en beneficio para el ejercicio de nuestra propia vida «humana»
Negar u ocultar una verdad tan sublime como es ésta; nos hace ignorantes y por ende, alejados de las múltiples misericordias para con las cuales fuimos creados. Por lo cual, lejos de él, somos como animales irracionales; sin conocimiento del bien y del mal y sin sensibilidad alguna para admitir nuestra condición literal humana, la que fuera creada para beneficio propio del ser «racional» y alabanza de su Creador; y así, muchas cosas establecidas por quien tiene la Sabiduría y el poder en su mano, con lo cual nos dio también ejemplo a través de Jesucristo su hijo; aquel, quien muriendo en un cruz por nuestra desobediencia, pudiésemos de esa manera recibir redención eterna; libre de condenación
Un día llegará; cuando Dios llamará a justos e injustos, para que cada uno de nosotros, entreguemos cuentas de cuanto hicimos en esta vida; tal como dice el libro de: Romanos Capitulo 2: 5: ¡¡¡Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. Esto, para quienes no obedecen la Palabra recibida. El versículo 7 dice a la par: para el que obedeció; vida eterna: a los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad.
No es solamente vivir la vida a nuestro acomodo lo que nos puede gratificar con vida eterna; es el vivir en Cristo, el que nos glorifica y habilita por y para nuestro bien hacer.